FUNDAMENTACIÓN
A través de este
proyecto buscamos hacer un aporte al campo de las tecnologías de la información
en los contextos educativos a partir de la capacitación a distancia
tomando como eje transversal el
contenido de la diversidad y las identidades culturales.
La búsqueda de este proyecto es, sin lugar a dudas, una
búsqueda orientada a la construcción de saberes que surgen en circunstancias
especiales: la de la introducción de las nuevas tecnologías dentro de las
escuelas que surge del Programa Conectar Igualdad.
La idea y la necesidad que aquí se plantea, surge
principalmente de la interpretación de los resultados obtenidos en las
encuestas realizadas en la Escuela Municipal Manuel Belgrano (nivel
secundario), propiciadas por la Universidad Pedagógica. El análisis de los datos
de las encuestas, nos permitió delinear un plan de trabajo y una selección de
contenidos que se adecue a las necesidades y demandas de quienes son sujetos de
la enseñanza y ocupan un rol destacable en la introducción de las tecnologías
en el ámbito de la pedagogía.
PROGRAMA
CONECTAR IGUALDAD
La aplicación del Programa Conectar Igualdad genera cambios
importantes dentro de las comunidades educativas. Directivos, docentes, alumnos
y familias nos vemos atravesados por una tecnología educativa que nos interpela
generando nuevos desafíos. Las netbook pueden despertar entusiasmo, aceptación
rechazo o fascinación, pero nunca indiferencia. Es indudable que modifica las
relaciones y los vínculos con la información y el conocimiento. De todos modos
como sugiere Juana Sancho, el foco debe estar puesto en que es una tecnología
al servicio de la “educación”. El desafió está en poder utilizar esta
herramienta para generar docentes y alumnos críticos y creativos, capaces de
seleccionar entre los mares de información aquello relevante y con fundamentos
sólidos. Como dice Jesus Barbero, las ventajas de la inmediatez, rapidez y
simultaneidad de las comunicaciones no reducen los tiempos, si consideramos que tenemos que someter
esa información a criterios de validación.
La introducción de dichas tecnologías posibilita de alguna
manera la demostración como recurso para favorecer la comprensión, pero también
para disciplinar. Allí radica su
empleo inútil. El cambio que se está buscando en educación no pasa por el
objeto tecnológico en sí mismo, sino por el uso que le demos, y ese uso es no
debe ser un fin en si mismo, por lo cual los contenidos deberán ser
desafiantes, centrados en el conocimiento, vinculados con la vida e intereses
de los alumnos, tratados en situaciones contextualizadas y,respetuoso de los
tiempos que necesita el aprendizaje como manifiesta Edith Litwin en “El lugar
de la tecnología”.
En nuestra opinión todavía el programa es muy joven y
requerirá de un tiempo considerable para concretar el objetivo de incorporar y
comprometer a las familias para que participen activamente del proceso de
aprendizaje de los alumnos. Muchas familias aun no están familiarizadas ni
capacitadas en su utilización al servicio de la educación, tampoco algunos
docentes.
A su vez, desde el punto de vista político y social, el
programa se desprende desde un Estado activo que interviene en pos de la
búsqueda de igualdad en las oportunidades culturales. Y en esto tiene que ver
le Ley Nacional de Educación, con este proyecto que creemos tiene como fin
ultimo acercar a los jóvenes y al conocimiento, acortar la brecha digital, que
no es solo digital, sino mas bien social, cultural y economica.
Adherimos a la creencia de que la escuela ha dejado de ser
el único lugar de legitimación del saber, porque es evidente que hay un mar de información y de saberes
que circulan por otros canales y no le piden permiso a la escuela para
expandirse socialmente, como dice Litwin. Esta difusión del saber, por fuera de
la escuela, es uno de los grandes desafíos colectivos que hoy nos plantea el
mundo de la comunicación al sistema educativo.
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